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Nuestra ciudad: Pamplona

Bienvenidos a Pamplona, ciudad acogedora y sencilla, donde lo antiguo convive con lo moderno.

Con sus 190.000 habitantes presenta una gran calidad de vida, sin atascos, sin humos y con magníficos servicios.

Al recorrer el centro histórico descubrirá “las tres Pamplonas”; los Burgos de “San Cernin”o “San Saturnino”, de “San Nicolás” y de “Navarrería” penetrando de lleno en la Pamplona antigua.

Comenzamos nuestro recorrido por el Paseo Sarasate, que une la parte más antigua de la ciudad con el resto. Aquí observamos el Monumento a los Fueros de Navarra y la Iglesia de San Nicolás, que fue concebida como una iglesia-fortaleza con fines defensivos.

Continuamos nuestro paseo hacia la Plaza del Castillo, núcleo en torno al cual ha ido creciendo la ciudad. De ella parte, por un lado la Avenida Carlos III, donde se encuentra el Teatro Gayarre y el Palacio de la Diputación Foral de Navarra. Justo en el lado contrario de la plaza, tomamos la calle Chapitela y, girando a la derecha, llegamos a la calle Estafeta (conocida porque por ella pasan los toros en los famosos encierros de las fiestas de San Fermín, del 6 al 14 de Julio) y la calle Curia. Ascendiendo por esta última, llegamos a la Catedral de Santa María; La actual Catedral de Pamplona, de estilo gótico, se levanta sobre las ruinas de una anterior de carácter románico derruida en 1391. Su construcción abarca varios siglos, se comenzó a levantar en 1394, y se continuó durante todo el siglo XV, hasta 1501. En el siglo XVIII se alzó la fachada: se derribó la románica, que se conservó hasta ese momento, y se construyó otra neoclásica, añadiendo además, por los pies, un tramo a la Catedral, todo ello entre 1783-1803.

Continuando por la plazuela de San José, llegamos al Redín, donde las murallas forman un mirador desde donde se puede observar la parte de la ciudad que queda al otro lado del río.

Volviendo a la calle Chapitela y girando a la izquierda, tomamos la calle Mercaderes que nos conducirá al Ayuntamiento, desde donde cada 6 de julio se lanza el tradicional Chupinazo con el que comienzan las fiestas de San Fermín. Tomando unas escaleras que hay a su derecha, podremos visitar el Museo Sarasate, el Mercado de Santo Domingo y, siguiendo por la cuesta del mismo nombre, el Museo de Navarra.

De regreso, nos encontramos con otra de las iglesias emblemáticas de la zona, la de San Saturnino o San Cernin, iglesia Gótica que, al igual que la de San Nicolás, desempeñaba una función militar y defensiva.
La tercera iglesia que podríamos destacar es la iglesia de San Lorenzo, la cual se ubica frente al Parque de la Taconera y alberga a San Fermín en una de sus capillas.

En la actualidad Pamplona acoge a gentes venidas de toda la comunidad, convirtiéndose en la síntesis de la Montaña y de la Ribera .
Pamplona puede presumir de ser una de las ciudades europeas más verdes con 4 millones de metros cuadrados de jardín. Podrá visitar los parques de la Taconera, de la Vuelta del Castillo, de la Medialuna, en los que podrá admirar autenticas obras de arte floral, sobretodo en primavera, y el Parque Yamaguchi que muestra un estilo diáfano, oriental, con geiser incluido y que acoge al planetario de Pamplona. Sin olvidarnos del paso del río Arga por Pamplona y los frondosos paseos fluviales.


Navarra es tierra de grandes vinos. Miles de hectáreas de vides han alimentado, desde tiempos inmemorables, una exquisita tradición vinícola. Bajo la Denominación de Origen de Navarra, aguardan excelentes caldos y bodegas.


Fiestas de interés

Fiestas de interés

Navarra ha tejido un rico entramado de usos y costumbres: hermosas tradiciones, carnavales, danzas, deporte rural, pelota, vacas y txaranga en las calles, jotas,...

Y sin olvidar los San Fermines. San Fermín es una locura, una emoción indescriptible. El 6 de Julio, a las doce del mediodía, miles de jóvenes se reúnen en la plaza del Ayuntamiento. Otros muchos navarros se concentran en la plaza del Castillo o en calles aledañas para estallar en júbilo cuando suena el 'Viva San Fermín, Gora San Fermín' y el Chupinazo.

Los Carnavales en Navarra son bellos, personales, coloridos y con personajes propios.

Los de Lanz, Alsasua, Ituren o Zubieta, a finales de enero y, sobretodo, en febrero, son los más populares.

Entre las romerías, destaca la que los navarros rinden los primeros de Domingos de Marzo a San Francisco de Javier, su patrón.

Una preciosa tradición es el día de las almadías en Burgui. El primer Sábado de Mayo, los antiguos almadieros recuerdan su peligrosa profesión bajando el río en balsas de madera.

Otra bella historia es el Tributo de las Tres Vacas. Cerca de Isaba, junto a la Piedra de San Martín, el 13 de julio, los alcaldes franceses entregan a los alcaldes roncaleses tres vacas como pago por usar agua y pastos fronterizos.

En Navidad, en la zona media y norte, el 24 de diciembre llega el Olentzero, un queridísimo carbonero comilón y borrachín que baja del monte para anunciar el nacimiento de Jesús.

De las apuestas entre vecinos acerca de tareas rurales, nació el deporte rural o herri kilorak: levantar piedras, talar árboles, transportar pesos,... Resulta sorprendente ver lo que logran hacer estas personas.